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Manifiesto de Luis Pérez: “En los 70 u 80, uno encontraba jugadores como Jorge Valdivia, dos o tres por equipo”

Sin duda, a nivel nacional, mi aspiración era llegar a la Selección y llegar a un equipo grande. Yo había cumplido, en alguna medida, esa situación de haber estado en un equipo grande como Católica. También había participado en la selección. De hecho, hasta en olimpiadas había participado con una selección. Pero sentía que tenía que dar un salto más, al extranjero. Sentía que, en alguna medida, antes de llegar a Colo Colo, había tocado techo en términos de haber estado en un equipo grande, y aspiraba a irme al extranjero. Ya también estaba considerado en la Selección en alguna medida… no como jugador titular, pero permanentemente estaban llamándome a estas convocatorias. Entonces, sentía que quería dar un salto para irme al extranjero porque también económicamente era muy favorable en ese entonces, ya fuera a cualquier equipo de España, de primera o segunda división, o México que, en ese entonces, tenía condiciones económicas muy favorables. Por lo tanto, a los 26-27 años sentía que tenía que dar un salto distinto, y por eso fue un poco la exigencia en Católica de querer jugar adelante y dar un salto mayor en mi juego y en lo económico. Colo Colo fue un trampolín tremendo porque, sin duda, después de eso se me dieron todas las condiciones que yo quería.

Me incorporé a Colo Colo, yo diría, tres días antes que empezara la Copa Libertadores. Ellos ya habían hecho la pretemporada en La Leonera. Yo no participé en la pretemporada, por lo tanto iba con una desventaja en contra bastante grande: por toda la camaradería que se da en la pretemporada con los jugadores, la preparación física, futbolística, y la posibilidad de mostrarse, en alguna medida, para ser opción en el equipo titular. Iba con desventaja en ese sentido, pero me avalaban un poco las campañas que había hecho en Católica. Habíamos salido campeones, había también participando en algunas selecciones nacionales con varios de los jugadores de Colo Colo. También ya conocía a muchos, tanto como rivales como compañeros. Por lo tanto, no me fue muy difícil adaptarme y que ellos me acogieran de una manera espectacular. Desde el comienzo me hicieron sentir importante, me hicieron sentir cómodo, lo que a la larga se tradujo en esa tremenda campaña que hicimos porque, evidentemente, había un grupo no solamente de una capacidad futbolística, física, sino que también humana, que era espectacular.

“Me incorporé a Colo Colo tres días antes que empezara la Copa Libertadores. Ellos ya habían hecho la pretemporada en La Leonera. Yo no participé”.

Muchas veces veo que no hay mejores jugadores que antes. En los 70 u 80, uno encontraba jugadores como Jorge Valdivia, dos o tres por equipo, en cualquier equipo, cualquier categoría. A lo mejor no teníamos la cantidad de horas de formación que tienen los jugadores hoy, pero también lo compensábamos con pichangas interminables en el barrio. El colegio ha afectado muchísimo. Nosotros estudiábamos en la tarde o en la mañana, a la una de la tarde estábamos desocupados y en la tarde ¡jugar a la pelota! Eran pichangas de horas, en situaciones muy adversas: diez contra diez, once contra once, quince contra quince, en canchas de cemento, baby fútbol, fútbol… pasábamos por todas las variantes que tiene el fútbol. Y compensábamos esas horas que hoy tienen los chicos en forma más natural. Y en esa forma más natural se iban poniendo dificultades a los niños en el juego que los tenía que hacer más vivos, más rápidos, más despiertos, más inteligentes para jugar. El fútbol antes era mucho más de roce. Y esas cosas te obligaban a, que si eras más chico o más delgado, a ser inteligente para que no te pegaran, para que pudieras jugar mejor, para hacer goles o eludir a un rival. Una situación por otra. Hoy el fútbol está un poco más esquematizado. Yo creo que eso, obviamente, influye un poco en que se vean jugadores menos talentosos que antes. Hoy es más dinámico también, es distinto.

“El fútbol antes era mucho más de roce. Y esas cosas te obligaban a, que si eras más chico o más delgado, a ser inteligente para que no te pegaran, para que pudieras jugar mejor, para hacer goles o eludir a un rival”.

El jugador cadete de Colo Colo conoce la historia de su club, los técnicos que tiene, la carrera que ha tenido uno como jugador o entrenador, qué ha ganado, lo que ha significado para el fútbol en general. En general, el futbolista de divisiones inferiores respeta y valora la situación de un exfutbolista como técnico. La conoce, nos conocen a nosotros, la respeta, y eso permite que el mensaje que uno envía, la corrección que uno hace a los jugadores, sea mucho más creíble para ellos. Tratamos de que ellos saquen lo mejor de nosotros, y nosotros de entregar lo más que podamos para que su formación sea mucho más integral.

Haciendo memoria desde chico, de ver la final de Colo Colo 73 que mencionaban que se la robaron; en los 80 ver las dos finales de Cobreloa, también a la Unión Española… yo me fui más a esas decepciones que viví como niño que le gustaba el fútbol o a esas tristezas de no poder conseguir, en lo deportivo, un logro, un trofeo. Yo orienté mi mente a eso, al hincha que le gusta el fútbol para que pudiera tener, cierto, de una vez por todas, algo de qué sentirse orgulloso, sobre todo en el equipo más popular de Chile, y acabar, cierto, con todas esas frustraciones deportivas que habíamos tenido a nivel de selecciones, a nivel de equipos. Mi pensamiento fue para ese lado.