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Manifiesto de Jaime Pizarro: “Mi sueño de jugar en Colo Colo fue amplificado por jugar una final de la Copa Libertadores y ganarla”

Existía una tradición en que el capitán, en aquella época, era alguien que se había formado en el club o llevaba muchos años. Entonces, claro, Raúl Ormeño fue el capitán durante un buen tiempo. Después le tocó estar un poco al margen por lesión, y yo ahí tomé esa responsabilidad. Para mí es un privilegio, porque lo que uno hace es representar a sus compañeros. Y como es en opinión de ellos también, bueno, uno tiene una doble responsabilidad. Ahora, ¿cuáles son las labores de un capitán? En realidad, en aquella época… tal vez algunas se mantienen, otras se han ido modificando, pero yo diría ser básicamente un nexo entre el tema administrativo, directivo, el plantel de jugadores, el poder tener de alguna manera la representatividad ante algunas situaciones que se daban de carácter público o directamente en algún vínculo especial que había que desarrollar. Lo que menos relevancia tiene es ir al sorteo y ganar si parto o si elijo lado. Eso es como el detalle menor. Y hay una gran responsabilidad porque yo creo que es quien tiene esa responsabilidad. De alguna manera, tiene que ser un buen reflejo para el resto. Y eso es importante.

El ciclo de Arturo Salah fue muy positivo. Tuvo elementos distintivos. Nos permitió a los jugadores ser campeones, lograr buenos resultados. Nos podemos sentir muy tranquilos que en el ciclo del 86 al 90 tuvimos momentos muy buenos y vivimos las frustraciones de los torneos internacionales ¿La más amarga? La de Vasco da Gama en 1990. Pero a partir de ella, se construyó una plataforma y un grupo que ya venía con experiencia, con un buen rodaje, que venía con mucha capacidad, y que tenía el potencial que, favorablemente, quien llegó a continuación, Mirko Jozic, pudo imprimirle el sello distintivo e incorporar lo necesario para potenciarlo aún más. Yo creo que se hizo un buen trabajo, se hizo un buen grupo y se desarrolló a un plantel con, yo diría, muy buena capacidad.

Yo siento que la localía, la comodidad del Monumental, fue desde el primer momento. Colo Colo jugó primero sin la luz, porque queda habilitado el estadio sin luz, y luego ya el 91 juega con la iluminación. Si uno mira los números, jugamos siete partidos de local y ganamos los siete. Y en los siete se convirtieron 20 goles, y solo nos anotaron tres. O sea, los números son demoledores. Y si uno mira y dice que Colo Colo fue campeón el 1991, fue campeón de la Copa Libertadores 1991, y siguió ganando títulos con la Interamericana  también en el estadio… bueno, o sea, realmente la reinauguración fue efectivamente bendita.

“Yo creo que el Estadio Monumental hace sentir visitante al rival, pero a uno lo hace sentirse más local”

Yo creo que el Estadio Monumental hace sentir visitante al rival, pero a uno lo hace sentirse más local. El tránsito, el túnel, la salida, los gritos, la efervescencia, la cancha que para nosotros era muy familiar, de verdad nos sentíamos muy cómodos jugando ahí. Por eso yo digo: chuta, en realidad… qué ganas de que ese estadio hubiese podido estar un par de años antes, porque efectivamente fue un ciclo realmente increíble.

Cuando llego a Colo Colo, chico, 12 años, por un torneo que se organizaba de una revista, el año 77, la parte final del torneo se jugó en ese estadio, que se había inaugurado un par de años antes. De hecho, yo jugaba con mi colegio y afortunadamente bastante bien: terminamos en los semifinalistas y fuimos terceros. Así me incorporo a Colo Colo el año 77, y tenía como incentivo viajar con la segunda infantil, que había jugado ese año y que iba a un viaje a Argentina y Uruguay. Mi aproximación a Colo Colo fue jugar ese partido en ese estadio cuando era puro cemento y nada más. Y después sentir que en ese lugar estaba jugando la final de una Copa Libertadores, chuta…  era: esto es de verdad, los sueños sí se cumplen.

Crecí viendo al Colo Colo 73 pidiéndole a mi papá que me despertara para verlo en la televisión en blanco y negro, y con la paciencia que había que tener para que los televisores prendieran. Y después sentir que yo estaba en la cancha ¡en una final de Copa Libertadores! Entonces, lo que me pasó es que cuando hace el gol Leonel Herrera, el 3-0, de alguna manera como que miraba todos los recuerdos desde que llegué a Colo Colo: los entrenadores, compañeros, los técnicos de inferiores, tantas horas, tanto tiempo, quienes no estaban en ese momento con nosotros, quienes no aparecían en el poster, en la foto o en la actividad… a mí se me pasó todo eso en esos cinco o seis minutos. Seguía en el partido, pero mi cabeza estaba rodando con otra información, con otras emociones, con otros recuerdos, con los jugadores que se habían ido, con otras etapas.

“Colo Colo me ayudó en mi formación personal, profesional  y deportiva porque me permitió estudiar mientras jugaba fútbol”

Colo Colo me ayudó en mi formación personal, profesional  y deportiva porque me permitió estudiar mientras jugaba fútbol. El 84 entré a la universidad, egresé el 89, y me titulé el 90. Y eso tiene un tremendo valor. Ni antes ni ahora era fácil compatibilizar estas cosas. Agradezco a los cuerpos técnicos que tuve en ese momento, a mis compañeros que me incentivaron, y al club.

Las camisetas eran contadas y tú estabas advertido que si llegabas a cambiar una, te iban a cobrar el juego completo. Entonces, no pasaba. Menos para nosotros. La implementación era distinta, de otro nivel. Yo recuerdo camisetas que transpirábamos y terminábamos con la camiseta pegada al cuerpo, porque eran materiales distintos, tecnologías distintas, era de otra época.

Hay quienes extrañan o desearían que mantuviera un poco ese romanticismo del fútbol de antes, esa forma menos “comercial”, pero efectivamente el fútbol ha tenido un desarrollo increíble. Quienes vivieron muchas situaciones de contratos, de incumplimiento, demoras, en quedar mucho tiempo sin competir, claramente ninguno quiere ni nadie desearía volver a ese capítulo anterior. Creo que ha habido avances. Por supuesto que se podrá perfeccionar, se podrá mejorar, pero creo que hoy día el fútbol es una actividad mucho más profesional y debería seguir transitando incluso a un estándar superior.

Estrella Roja tenía un muy buen equipo. Eso es verdad. Pero yo creo que nos quedamos con un saldo en contra, de juego, de intensidad. Pero bueno, afortunadamente sí lo pudimos compensar ganando la Interamericana al Puebla y especialmente con la Recopa Sudamericana. Porque si había un equipo que había puesto a Colo Colo en dificultades, le había ganado acá o lo había eliminado acá, ese era Cruzeiro.

“La diferencia entre que pegue en el palo y entre y que pegue en el palo y salga, es todo. Es todo”.

Con Cruzeiro esa diferencia de que pegue en el palo y entre y que pegue en el palo y salga, es todo. Es todo. Esa experiencia también fue potente porque estábamos solos en Japón: éramos el plantel y los directivos que estaban. Jugar con 12 horas de diferencia, con un estadio que estaba lleno, con un equipo que era muy fuerte, que nos puso en problemas… ellos perdieron un penal en el partido. Muchos hacíamos bromas porque ese fue “el” penal que “tapó” Morón que, en realidad, no lo tapó: pegó en el palo. Hacíamos bromas con Daniel. Y fue Mirko quien toma la decisión de cambiar a Daniel para la definición a penales y entra Marcelo Ramírez. Y cuando conversamos de los compañeros, él tenía unas cualidades para los penales también muy marcada. Y entró con mucha seguridad. Tapó uno y ganamos.

Yo creo que cuando uno crece en una institución, uno tiene un sueño. Yo vi jugar a Colo Colo 73, me formé en Colo Colo, y tengo muy marcado el día en que debuté, curiosamente en un partido amistoso contra Olimpia de Paraguay en el Estadio Nacional, cuando reemplacé a Severino Vasconcelos. Yo me cambié rápido en el camarín y salí a tomar la micro porque quería llegar a mi casa a ver lo que había pasado. Como que no le terminaba dando la validez a lo que había vivido, necesitaba verlo. Bueno, y eso fue tan especial porque mi sueño era jugar en Colo Colo. Y mi sueño no solo se vio cumplido, sino amplificado por jugar una final de la Copa Libertadores y ganarla.