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Un caso notable: La fascinante historia de José Roberto Wright, el árbitro de la final Colo Colo-Olimpia que dirigió diagnosticado con Mal de Parkinson

Vestido con camiseta roja y pantalones y medias negras, el brasileño José Roberto Wright fue el árbitro de la final de la Copa Libertadores de 1991 entre Colo Colo y Olimpia. En aquella noche del 5 de junio de 1991, el protagonista de esta historia tuvo un correcto desempeño, motivo por el que –probablemente- su nombre no es recordado masivamente por los seguidores chilenos.

“No me importa si gana Olimpia o Colo Colo, solo me gustaría que triunfe el mejor de los dos. Sé que ambos equipos han llegado a esta final del torneo por sus propios méritos y no por otros caminos”, manifestó a la prensa en 1991 cuando fue consultado en el aeropuerto. Wright adelantó en un día su viaje desde Río de Janeiro para aclimatarse mejor al frío invierno santiaguino.

“Se trata de dos equipos muy buenos, que desarrollan un muy buen fútbol y que no dan mayores problemas”, complementó en la ocasión.

Pero en Brasil, Wright es una eminencia. Fue columnista de varios diarios, comentarista televisivo, con frecuencia aparece opinando en los medios de su país, y muchas veces sus expresiones son provocativas. Por ejemplo, en su minuto aseguró que el juez Sandro Ricci, representante del referato brasileño en el Mundial de Rusia 2018 “no está a la altura de un mundial”, según explicó en Uol Esporte.

En esa misma conversación, Wright contó que buena parte de su carrera arbitral la efectuó padeciendo Mal de Parkinson. “Lo tengo desde 1986”, aseguró en el citado medio, agregando que con dicha enfermedad incluso dirigió partidos en el Mundial Italia 90, donde fue escogido como uno de los mejores árbitros del planeta. Y casi un año más tarde, Wright (46 años en ese momento) pitó la final de vuelta de la Copa Libertadores que consagró a Colo Colo.

Mientras fue árbitro, el Mal de Parkinson no le fue un mayor obstáculo para desarrollar exitosamente su carrera. Sin embargo, la enfermedad con el tiempo se le fue manifestando, a tal punto que en mayo de 2018 se sometió a una cirugía pionera en su país: se le implantó un chip en el cerebro para controlar los temblores del cuerpo.

“Y el efecto fue inmediato. El temblor de los brazos terminó inmediatamente después de la implantación del chip cerebral”, aseguró Wright en una entrevista con O Globo, posterior a la intervención.

«Todo comenzó con un leve temblor en el dedo meñique de la mano izquierda», explicó en dicha conversación. «Comencé a monitorear con buenos neurólogos en 1986, cuando aparecieron los primeros pequeños síntomas. Incluso participé en el Mundial de Italia (1990), ya con este problema. Y fui considerado el mejor árbitro del mundo», añadió.

José Roberto Wright cumplirá 77 años en agosto próximo (nació el 7 de agosto de 1944). En Italia 90 destacó por pitar la semifinal entre Alemania e Inglaterra.

Wright lleva el balón mientras se dirige al camarín. Foto: Archivo Copesa.

Con micrófono e hincha de Fluminense

El jueves 23 de septiembre de 1982, Wright estuvo en el centro de la polémica en Brasil ya que arbitró con un micrófono escondido el partido entre Vasco da Gama y Flamengo en Maracaná, por el campeonato estadual ¿El propósito? Utilizar el audio para un reportaje del programa Esporte Espectacular, de la cadena Rede Globo.

La idea original de este hecho fue de los periodistas Fernando Guimarães y Luís Antônio Nascimento, quienes pretendían demostrar que la tecnología podía servir en el arbitraje. Wright, por su parte, aceptó ya que, de esta manera, los televidentes podrían apreciar las dificultades a las que se enfrenta un árbitro de fútbol ante los 122.481 hinchas que ese día se congregaron en Maracaná.

Y tras la emisión de este reportaje con los audios de Wright, el árbitro fue castigado por la Confederación Brasileña de Fútbol con una suspensión de 40 días que quedaron en nada tras la apelación.

Pero ella no fue su mayor polémica en Brasil. Públicamente, Wright se ha declarado hincha de Fluminense: “Es el club de mi corazón”. En 1985, en un clásico contra Flamengo, cuando el partido estaba 2-1 a favor del Flu, el juez finalizó el partido un segundo antes de un presunto penal a favor del Mengao que pudo significar el empate 2-2. Y ello derivó en incidentes y en un festival de tarjetas rojas.