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"Olimpia dejó el título detrás de la cordillera": Así se vivió la final de la Copa Libertadores 1991 desde el lado paraguayo

Olimpia llegó a la final de la Copa Libertadores de 1991 contra Colo Colo no solo como el campeón vigente, sino que un año antes del enfrentamiento ante los albos también conquistó la Supercopa y la Recopa Sudamericana. Esta última la ganó de forma automática al haber obtenido los dos títulos anteriores

Y estos notables pergaminos fueron destacados por el delantero paraguayo Gabriel «Loco» González en la previa de la serie final ante el Cacique. «Al Olimpia todos los conocen, por su campaña y actuaciones. Ha ganado el año pasado todos los títulos de la Confederación y es por algo. Tiene buenos jugadores, es un equipo organizado, maduro y sobre todo, sabiendo lo que debe hacer en cada competición», expresó.

De todos modos, aseguró que la final «no será fácil, porque Colo Colo es un equipo fuerte, con jugadores muy buenos y una ordenación dentro del gramado óptima. Lo eliminó a Boca y debe ser por algo que está en la final. No hay para qué dudarlo, son los mejores del continente, por el momento. Ahora habrá que ver quién se lleva la Copa».

Pese a ello, González aseguró que «creo que queda aquí (la Copa Libertadores 1991), porque está muy bien con nosotros. La cuidamos, la queremos y por eso vendrá de nuevo a estas cargadas vitrinas del Olimpia«.

El 29 de mayo de 1991 se produjo el empate sin goles en Asunción. Días más tarde, y antes de viajar a Santiago, el arquero Jorge Battaglia expresó: «Sabemos que sobre ellos pesará la presión de ser locales, lo cual puede ser aprovechado por nosotros«. Pese a las esperanzas, el portero debió recoger tres veces el balón desde su arco aquella noche del 5 de junio. «Colo Colo fue un justo ganador», diría 30 años después.

Rey destronado

Con hidalguía, y sin restar absoluto mérito a Colo Colo, la prensa paraguaya describió el subcampeonato de Olimpia. Según consignó La Tercera en 1991, Noticias El Diario expresó que «vibran los chilenos, destronaron a Olimpia».

Por su parte, ABC Color tituló: «Olimpia dejó el título detrás de la cordillera». Hoy, en tanto, comentó que «el Rey no abdicó en Chile, lo destronaron (…) Paraguay se quedó con las ganas de otra noche de conquista».

«La Copa Libertadores de América está en buenas manos. Colo Colo es el primer club chileno que logra el cetro y puede marcar el inicio de una nueva época para el fútbol de ese país en el concierto sudamericano«, añadió Hoy.

Un grupo de hinchas de Olimpia en las afueras del aeropuerto de Pudahuel. Delante de ellos posa un fanático albo. Foto: Archivo Copesa.

Elogios en la despedida

En el aeropuerto de Pudahuel y poco antes de dejar nuestro país, el técnico uruguayo de Olimpia, Luis Cubilla, fue diplomático: «Felicito a Colo Colo, que disfrute de su título al igual que el pueblo chileno».

«Nosotros siempre actuamos igual, pues Olimpia intenta ser un equipo grande. Lamentablemente no tuvimos esta vez la suerte del campeón y el destino estaba para que Colo Colo la tuviera», añadió Cubilla, quien en Chile jugó en Santiago Morning durante la década de los 70. Semanas más tarde, volvería a suelo chileno ahora a cargo de la selección de su país, en el marco de la Copa América 1991.

«Colo Colo fue un digno campeón, todo fue muy bueno, incluyendo el comportamiento del público», expresó Óscar Carísimo Neto, presidente de Olimpia.

Y el portero Battaglia cerró en el terminal aéreo: «Nos ganaron bien y no tengo nada que decir. Ahora lo que queda es comenzar de nuevo para lograr la copa otra vez». Esto último sucedería recién en 2002, cuando el «Rey de Copas» ganó la Libertadores de ese año en la final ante Sao Caetano de Brasil. Colo Colo aún espera por su siguiente Copa.


La que viene a continuación es una columna redactada por el periodista paraguayo de Tigo Sports, Robert Singer, para este especial Eternos Campeones:

El fin de un ciclo ante un gran campeón

La llegada de Olimpia a la final de la Libertadores de 1991 ante el Colo Colo fue un hecho de por sí histórico para un equipo paraguayo teniendo en cuenta que marcaba nada menos que su tercera final consecutiva, algo prácticamente impensable para un equipo que no fuese argentino, brasileño o uruguayo.

El Decano del fútbol paraguayo no había conseguido vencer en la ida, en Asunción, al Colo Colo y  llegaba a la instancia decisiva, la vuelta en Santiago de Chile, maltrecho luego de haber dejado en el camino a un rival difícil como el Nacional de Medellín, con el que por tres años consecutivos había entablado durísimos duelos. El legendario Ever Almeida ya no estaba en el arco y, sobre todo, delanteros de la talla de Raúl Amarilla y Adriano Samaniego no estarían a disposición del profesor Luis Cubilla con lo cual el potencial ofensivo quedaba sumamente debilitado.

Por su parte, el Cacique chileno, que tenía un gran equipo, llegaba con el impulso de haber superado en semifinales a Boca Juniors y sabiendo que se jugaba una instancia de aquellas que muy pocas veces surgen y estaba claro que iba a hacer todo lo posible por no dejar pasar esa chance.

A los 17´ del primer tiempo ya el campeón chileno se había puesto 2-0 con los goles de Luis Pérez y ello, sumado a la expulsión de Gabriel González, a los 30´ daba prácticamente por concluida la cuestión; el segundo tiempo fue casi innecesario más allá de un tiro de Jara Heyn que pegó en un poste y dio una falsa sensación de reacción; el tercer gol, marcado por Leonel Herrera, a los 40´fue simplemente un dato estadístico para ponerle el sello a un triunfo claro e incuestionable de Colo Colo ante un Olimpia que no solamente perdía esa final sino que, además, cerraba el ciclo histórico del que hablábamos al inicio de estas líneas.

La derrota fue tomada con tranquilidad en la intimidad franjeada destacando el esfuerzo de los jugadores, lamentando cuestiones puntuales y reconociendo la legitimidad de la victoria colocolina.