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Imperdible: La pregunta pendiente del Rambo Ramírez al Mono Navarro Montoya, el disfraz que le trajo problemas a Jaime Pizarro, y otras historias post Copa Libertadores 1991

El “verso” de la Copa

Rubén Martínez cuenta: “Una vez, con el Chano Garrido, le dije ‘Chanito y ¿cuánto tiempo creís que vamos a andar con el verso de la Copa?’. Así (se ríe) con el verso de la Copa, porque uno sale campeón… y me dijo el Chano ‘Yo creo, Rubén, que unos diez o doce años’. Y han pasado 30”.

Lo de los 30 años, eso sí, lo menciona con un tono reflexivo.


Fin a la “tradición”

Colo Colo fue el campeón de la Copa Libertadores que rompió la “tradición” de entrar “descansado” a la siguiente edición; en este caso, la de 1992.

Hasta 1991, el reglamento permitía que los campeones de la Copa Libertadores jugaran la siguiente ¡desde la fase de octavos de final! O sea, se saltaban la fase de grupos.

De hecho, y al ser campeones de la Copa Libertadores de 1990, Olimpia (el finalista derrotado por Colo Colo) entró recién en los octavos de final.

Sin embargo, Colo Colo fue autorizado por la Conmebol para ingresar a la fase de grupos en 1992. De este modo, compartió la serie con Universidad Católica y Coquimbo Unido, Newsll’s Old Boys y San Lorenzo.

Colo Colo, el entonces vigente campeón de América, enfrentó a Newell’s Old Boys en la fase grupal de la Copa Libertadores 1992. Foto: Archivo Copesa.

Gabriel Mendoza esboza una explicación: «El campeón de la Copa Libertadores podía haber entrado en la segunda fase de Copa Libertadores y los dirigentes no quisieron y entramos en la primera (…) porque empezamos a recibir plata desde la primera fase».


Verdimare, crack en México

Son siete los jugadores que formaron parte de la lista completa de 25 jugadores que presentó Colo Colo 1991 pero que no sumaron minutos. Ellos fueron: José Letelier, Alfredo Oteíza, Raúl Castro, Aníbal Valdivia, Leonardo Soto, Milton Flores y el delantero argentino Sergio Verdimare.

Luego de la final de la Copa Libertadores 1991, y tras ser eterno suplente de Mirko Jozic, Verdimare partió a Morelia, la primera estación de una exitosa trayectoria en el fútbol de México, que incluyó pasos por Monterrey, Santos Laguna y Cruz Azul.

En la actualidad, Verdimare —que se nacionalizó mexicano y que antes de llegar a Colo Colo defendió a Colón de Santa Fe— se desempeña como comentarista de la televisión mexicana tras brillar como jugador. Ah, y en sus vitrinas suma dos títulos internacionales más: la Recopa de la Concacaf con Monterrey en 1993, y la Copa de Campeones 1996 con Cruz Azul.

Además, su hija Pamela llegó a ser jugadora del equipo femenino de Monterrey. En un partido de homenaje de los rayados a Walter Erviti en 2019, Sergio y Pamela coincidieron en la cancha.


El mito urbano del Hincha Fantasma

También en junio de 2016, El Deportivo de La Tercera dio con María Recabarren, madre de Luis Mauricio López Recabarren, aquel menor de 15 años que se coló en la cancha el 5 de junio de 1991 y que fue retratado en la foto de la formación de Colo Colo minutos antes del pitazo inicial ante Olimpia.

Luis Mauricio López Recabarren fue el denominado Hincha Fantasma. Foto: Archivo Copesa.

Durante muchos años no se supo la identidad de aquel adolescente que se deslizó delante de los jugadores para ser fotografiado junto a sus ídolos. De hecho, se tejió un mito urbano que aseguraba que ese fanático de corta edad era José Luis Villanueva. Sin embargo, el propio exjugador y actual comentarista televisivo descartó que él fuese el denominado Hincha Fantasma.

López Recabarren, sin embargo, tuvo un triste final. “Después de toda esta vida que él llevó de andar disfrutando partidos y eventos, se metió a la vida de delinquir y cambió todo”, contó su madre a El Deportivo. A fines de los 90, recibió un balazo y fue condenado por robo con intimidación, lo que lo terminó llevando a la cárcel. Y tras las rejas, se le diagnosticó leucemia, enfermedad que lo llevó a la muerte el 30 de julio de 1999 en el hospital del Centro de Detención Preventiva Santiago Sur. Tenía sólo 23 años.

“Le llamaban hincha fantasma porque era como un fantasma para ellos. Porque no sabían de dónde salía. Pero la suya es una historia linda, una historia de pasión”, relató su madre.

Tumba del denominado Hincha Fantasma. Foto: Archivo Copesa.

Cuando Morón le ganó a Colo Colo: “Felicidad enorme”

Recordada es la escena en que Marcelo Barticciotto agachó la cabeza cuando, jugando por Universidad Católica, le anotó un gol a Colo Colo. Ello sucedió el 15 de abril de 1995, en la victoria de los cruzados 2-1 en el Estadio Nacional.

Meses más tarde, el 21 de octubre, otro campeón de la Copa Libertadores 1991 le ganó a Colo Colo, aunque esta vez hubo celebración. Atajando en Provincial Osorno, Daniel Morón le ganó al Cacique 2-1 en el sur.

“Cuando yo me fui de Colo Colo, yo me fui… no fue una buena salida. Me fui a Osorno. Y cuando a Colo Colo le tocó llegar a jugar a Osorno, cuando faltaban como tres fechas (nota de la redacción: faltaban siete)… venía peleando el campeonato. Y nosotros le ganamos. Hice un gran partido. No sabes lo que fue: felicidad enorme. Pero bueno, es parte de como tomo las cosas cuando me involucro en algo”, recordó Morón.

“Soy un tipo muy apasionado por lo que hago, y me involucro mucho en lo que me toca hacer”, enfatizó el Loro, de quien nadie puede dudar de su sentimiento colocolino.

Una experiencia similar vivió Morón, argentino de nacimiento, cuando se desempeñó como preparador de arqueros de la Selección Chilena, en el cuerpo técnico de Marcelo Bielsa: “Cuando por primera vez Chile le gana a Argentina, yo era parte del proceso con Bielsa, el gol del Histórico. Entonces lo festejé de la manera… es parte de lo que me llega”.

Daniel Morón junto a Marcelo Bielsa. Foto: Archivo Copesa.

El “carabinero” Pizarro

Previo al viaje a Japón para disputar la Recopa Sudamericana en Kobe ante Cruzeiro, en Colo Colo organizaron una fiesta de disfraces. “Alguien consiguió una discoteque que ese día iba a estar cerrada solo para los jugadores”, relata Jaime Pizarro, quien terminaría siendo el protagonista de aquella fiesta pues el Kaiser se disfrazó de carabinero… con un uniforme real. “Me lo facilitó un coronel”, dijo.

El asunto fue que la discoteca no estuvo cerrada ya que ingresaron fotógrafos y canales de televisión, que rápidamente identificaron al “carabinero” Pizarro. “En algún momento, al Chano se le ocurre que fuéramos disfrazados como la Junta. La Junta de Gobierno. Llegó el día y me disfracé de carabinero”. El resto de esa “Junta” no llegó disfrazado. De hecho, Lizardo Garrido se disfrazó de monje…

Al día siguiente, luego de una práctica de Colo Colo en el Monumental, Pizarro fue requerido por funcionarios de carabineros, y el jugador les explicó la situación y que nunca existió algún afán de ofensa contra la institución. Parecía todo superado.

Pero con Colo Colo ya en Japón, una llamada telefónica desde Chile despertó a Jaime Pizarro al otro lado del mundo: “Era que, en realidad, por uso de informe militar había penas que iban entre tantos años y tantos años”, explicó el capitán albo por la llamada.

“Ante eso, y a través del presidente, di las disculpas porque no estaba en ánimo de ofender. Por el contrario, era una actividad privada. En respuesta a eso, el general director de la época envió una carta aceptando todas estas disculpas y deseando al plantel el mejor de los resultados y que esperaban que nos fuera muy bien. Ahí se dio por superado, pero fueron días que, la verdad, lo pasé malito. Cuestiones que uno dice ‘pa qué hice esto’. Pero uno no sabía”, cierra Pizarro.

La fiesta de disfraces previo al viaje a Japón. Hubo disfraces «normales» y el de Jaime Pizarro… Foto: Archivo Copesa.

La pregunta pendiente de Marcelo Ramírez a Carlos Navarro Montoya

Marcelo Ramírez vio desde la banca el gol de Rubén Martínez a Carlos Navarro Montoya, que significó el 3-1 a favor de Colo Colo y la clasificación a la final de la Copa Libertadores 1991, donde enfrentaría a Olimpia. Sin embargo, al Rambo le quedó dando vueltas un detalle: en el tercer tanto colocolino de esa noche, el Mono no le achicó al goleador albo con La de Dios, maniobra que realizaba muy bien pero que en ese instante simplemente no hizo.

Ramírez, que con el tiempo se convirtió en preparador de arqueros, explica que Navarro Montoya «era el sucesor de Hugo Orlando Gatti en el arco de Boca. Y para los expertos, una de las grandes armas que tenía Gatti era hacer La de Dios, que es pararse de rodillas frente al delantero (…) y Navarro Montoya creció con el que mejor hacía eso».

Según describe el exportero albo, La de Dios «se hace en determinado momento y a una distancia equis del jugador rival. No es hacerla siempre. Y él la manejaba bien. Y en esa jugada con Rubén Martínez… ¡no hace la de Dios! Él se acuesta. Y yo cuando lo veo, digo ‘qué bueno para nosotros’ pero ‘¿Por qué se acostó si nunca hace ese gesto en un mano a mano a esa distancia y en ese lugar del área?’ Él siempre se plantó de rodillas, abrió los brazos y le pegaban. Y en esa jugada con Rubén se recuesta».

«Y Rubén, siendo un goleador de raza pura, apenas le dejan ese espacio se la pincha por ahí hace el gol», complementa.

«Nunca me he topado con el Mono después como para preguntarle por qué ese día y en ese momento cambió su achique a algo que no hacía», cierra Ramírez.

Navarro Montoya volvió a Chile con Boca Juniors. La foto corresponde a un amistoso contra Universidad de Chile en 1995. En 2001 defendió a Deportes Concepción. Foto: Archivo Copesa.