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Copa Libertadores 1991 La chispa dirigencial que construyó al Colo Colo campeón de América

La crisis del 82 fue un episodio determinante para el nuevo orden del fútbol chileno. La devaluación del peso frente al dólar terminó provocando una catástrofe económica en los clubes, ya que la mayoría de sus contratos se firmó en la divisa estadounidense. Los más afectados fueron Colo Colo y Universidad de Chile. Los albos, presididos por Alejandro Ascuí, debieron buscar alternativas formales e informales para subsanar las deudas. Sin embargo, el timonel termina renunciando y luego se producen los breves interinatos de Patricio Vildósola y Naín Rostión. Sin embargo, recién en 1986 comienzan a cambiar las cosas en el Cacique, con la llegada de Peter Dragicevic y Jorge Vergara. Un año después se integraría Eduardo Menichetti, quien se haría cargo de la Inmobiliaria Estadio Colo Colo.

Al momento del arribo de la nueva dirigencia, la institución solo contaba con la sede de calle Cienfuegos 41, una cancha de entrenamiento que ni siquiera tenía las medidas reglamentarias y el Estadio Monumental, que en ese momento era solo un hoyo, sin las condiciones mínimas como para albergar un evento masivo. De hecho, el recinto se abrió al público por primera vez en 1975, 17 años después del inicio de los trabajos, pero por su precariedad debió ser cerrado. Las sucesivas crisis económicas e intervenciones que enfrentó el club hicieron inviable poder terminar el estadio en el corto plazo y solo se pudo terminar e inaugurar en 1989.

La primera decisión de Dragicevic fue contratar a Arturo Salah como entrenador del equipo. Marcelo Ramírez recuerda ese periodo, cuyo comienzo fue bastante pedregoso. “El inicio, la génesis de lo que logró Colo Colo en el 91, es el en 86, cuando Peter Dragicevic es el presidente, un tipo con un liderazgo tremendo y él trae a Arturo Salah, siendo que Salah era un técnico que trabajaba en las divisiones menores y que estaba muy relacionado con el rival clásico de nosotros. Era un jugador de la U, identificado con la U. Peter cree en él, lo trae y lo pone como entrenador número uno. Ahí arranca este proceso”, señala.

Eduardo Menichetti, fallecido en 2007, comparte con algunos de los campeones de América. Foto: Archivo Copesa.

Con el ingeniero químico en la banca, los albos ganaron los títulos nacionales de 1986 y 1989 y tres Copa Chile (88, 89 y 90). Se acostumbraron a disputar la Copa Libertadores. Paralelamente, los números económicos se van arreglando y el club adquiere solidez institucional y comienza a crecer la ambición por conseguir una inédita Copa Libertadores. “Esta gente, me refiero a Peter Dragicevic y a Eduardo Menichetti, tenían el liderazgo y tenían la idea siempre de llevar este equipo a cosas importantes, a cosas más grandes. Entonces, este equipo, esta base, fueron incrustando jugadores y siempre potenciando el equipo”, sostiene el Rambo.

“Desde el 86 al 91, ese plantel juega alrededor de cuatro a cinco Copas Libertadores seguidas, lo cual le da una experiencia importante. No nos fue bien en esas cinco, porque quedamos eliminados en primera fase, en segunda fase… pero el equipo iba creciendo. La base se seguía manteniendo, los líderes seguían estando en sus posiciones, estaba armada toda la casa. Previo a eso, había llegado Mirko Jozic a trabajar en las divisiones menores de Colo Colo, ya estaba haciendo su proceso ahí. Nosotros, en el plantel profesional con Salah siendo protagonista en nuestra competencia o ganando las liguillas que nos permitían estar en Copa Libertadores, y así estuvimos todos esos años, del 86 al 91, con distinta suerte, pero nunca nos daba para alcanzar este título. Hasta que se provoca este cambio: Salah se va a la Selección y empieza el ciclo de Mirko Jozic”, apunta el arquero.

En febrero de 1991, Dragicevic deja la presidencia de Colo Colo, pero siguió involucrado de una u otra forma con el club. Menichetti lo sucede al frente de la institución y las relaciones se mantienen muy cordiales. Incluso, ese 5 de junio de 1991, ambos presidentes levantan la Copa Libertadores en medio de la algarabía del hito.

Eduardo Menichetti recibe la medalla por parte de Nicolás Leoz. Más atrás observa Jorge Vergara. Foto: Archivo Copesa.

También los jugadores recuerdan el manejo de los dirigentes en el plano internacional, donde habitualmente el fútbol chileno pagaba por su ingenuidad y cuando todavía estaba pagando las consecuencias del engaño de Roberto Rojas en el Maracaná. “Yo creo que ahí Eduardo Menichetti, Peter Dragicevic y Jorge Vergara fueron hombres que trabajaron ese punto. había que trabajarlo así. ¡Si antes te metían la mano en el bolsillo! Yo no había jugado Copa Libertadores, pero había estado en Eliminatorias, y yo sentí muchas veces como los árbitros te metían la mano en el bolsillo descaradamente. Porque era así, así se vivía. No sé si con alguna intención, no sé si porque te pagaban… no tengo idea. No sé. Pero sí las localías y el salir bien y esa presión que siente el ser humano se hacía sentir en aquellos años”, complementa Patricio Yáñez.

Sin embargo, la relación entre los dos presidentes se fue deteriorando y terminaron enfrentándose. Paralelamente, tras los éxitos de 1991 y 1992, el club fue contrayendo pesada carga económica, que con el paso de los años se fue agudizando. Menichetti y Dragicevic fueron distanciándose. Este último retomó la presidencia en 1995, pero los problemas de caja se profundizaron, terminando con el club en la quiebra. Ambos dirigentes siguieron con atención el proceso de Colo Colo durante la era de Blanco y Negro. Sin embargo, Menichetti fallecería prematuramente el 8 de julio de 2007, a los 56 años, producto de un cáncer colorrectal. Dragicevic, por su parte, ha seguido dedicado a los negocios, pero nunca más volvió a la dirigencia deportiva.