Presentado por: Adidas
Saltar al contenido

Jorge Battaglia, arquero de Olimpia en la final: «Ese Colo Colo era un equipo humilde, corrían todos, tenían ganas de ganar»

Jorge Battaglia tiene 61 años. Hace 30 estaba en la plenitud de su carrera. Era el arquero de Olimpia en la definición del título de la Copa Libertadores de 1991. Poco pudo hacer para evitar la victoria alba. Antes de los veinte minutos, dos goles del inspirado Luis Pérez dejaron el partido prácticamente definido. A pesar del tiempo, recuerda el partido y todo lo que lo rodeó con total nitidez. Reconoce los méritos del Cacique y, aún en la derrota, valora la campaña del Decano. “Teníamos ganas de ganarla, como en el año anterior. Hubiese sido lindo festejar otro título más para el club, pero no pudo ser. El Olimpia llegó con muchos menos titulares, como (Raúl) Amarilla, Virginio Cáceres, Adriano Samaniego, Gabriel (González), que se hizo expulsar. Si estábamos todos, podíamos ganar ese partido, pero creo que Colo Colo fue un justo ganador, también”, sostiene.

¿Qué sabían de Colo Colo antes de enfrentarlo?

—Habíamos visto sus partidos e hizo algunos muy buenos, como la semifinal ante Boca, con todos los condimentos picantes que tuvo. Estábamos tranquilos, confiados, porque nuestra mentalidad era que siempre podíamos un poco más. Creíamos que podíamos salir campeones. Era el tercer año consecutivo que llegábamos a la final. Yo estuve desde el 90 y el del 91 era prácticamente el mismo equipo. Pero, como dije, al final estábamos con muchas bajas.

¿Colo Colo se aprovechó, entonces, de esa debilidad?

—No creo que haya sido debilidad, porque teníamos jugadores en la banca que jugaban muy bien también. En el primer partido, acá en Asunción, tuvimos la oportunidad de hacer una buena diferencia. Me acuerdo que en los primeros 15 minutos tuvimos tres ocasiones claras, que las malogramos. Después, Colo Colo se asentó. Y en Santiago sufrimos la expulsión de Gabriel González en el primer tiempo y jugamos todo el partido con diez hombres. En esos partidos no se puede dar tanta ventaja.

¿Qué tenía de distinto ese Colo Colo?

—Nos preocupábamos mucho más de nosotros. Además, las informaciones eran un poco más lejanas. Ahora tenemos teléfonos celulares, en un rato podemos conseguir la información que queremos, pero en ese tiempo no era tan así. Había que pedirla en el lugar del que era el equipo, ver si había algún periodista que nos quisiera decir las cosas. Ahora ya no necesitamos de eso. Todos los días ves partidos de la Copa Libertadores, de la Copa Sudamericana, torneos de todos los países. Sabíamos de los jugadores, de los nombres, de la capacidad, pero no teníamos tanta información como podría tenerse ahora. Y sabíamos que Colo Colo jugaba bien, veíamos los partidos. Ya nos conocíamos de antes también.

¿Qué recuerda del ambiente en el estadio Monumental? ¿Sintieron la presión?

—Realmente, se sentía la presión, pero era una presión muy linda. Para ambos lados fue igual. Éramos jugadores experimentados. Para la mayoría era su tercera final consecutiva. Entonces, ya estábamos acostumbrados. Jugamos tranquilos, con muchos jugadores que habitualmente eran titulares que no lo hicieron. Era un ambiente de final y la gente de Chile estaba muy entusiasmada. Terminaron festejando.

¿Y dentro de la cancha? ¿Cómo percibía a los jugadores de Colo Colo?

—Recuerdo perfectamente los goles, la expulsión de Gabriel (González), las jugadas. Creo que fallamos en el primero y en el segundo. No hicimos lo que el técnico nos estaba pidiendo. Creo que por mi lateral derecho no teníamos que permitir que hicieran la pared y fue, justamente, lo que pasó: pared y mano a mano. En el segundo, Remigio (Fernández) se resbala un poco, pierde pie, porque la cancha estaba húmeda. No los vi ansiosos. Sí con mucha dinámica. La cancha era muy rápida y no estábamos acostumbrados. Liquidaron con un contragolpe, una pelota cruzada.

¿Se le notaba a Colo Colo la influencia de un técnico europeo, como Jozic?

Por la dinámica que tenían, sí. Eran rápidos, tenían buen toque, buena circulación y por eso creo que fueron un justo ganador. Nosotros no teníamos todo nuestro potencial, tuvimos que soportar eso y el resultado está a la vista.

Con la 12, Jorge Battaglia tuvo una ingrata noche el 5 de junio de 1991. Foto: Archivo Copesa.

Para usted fue un partido ingrato. Le llegaron dos veces al comienzo y le marcaron…

Sí. Nosotros permitimos que ellos pudieran hacer lo que habían trabajado. Dimos las situaciones para que pudieran convertir esos dos goles. Intentamos reaccionar, pero no se pudo.

¿Cómo vivieron la decepción de no poder retener el título?

Para mí fue una frustración. Todo el mundo quiere ganar una Copa Libertadores. Ya lo habíamos conseguido el año anterior, pero yo no era el titular. En el 91 entramos bien, fuimos pasando etapas, pero se nos lesionaron jugadores importantes como Amarilla, Mario Ramírez, el accidente de Samaniego, el Loco González volvió a jugar en el último partido.

Perder la final contra un equipo chileno, que nunca había ganado nada ¿les dolió más?

No creo, porque siempre hay una primera vez. Todos se preparan para competir. A medida de que pasan  los partidos, van tomando confianza. Colo Colo eliminó a Boca, a Nacional. Eran todos equipos coperos. Se les dio y la aprovecharon.

¿Cómo resumiría esa jornada del 5 de junio del 1991?

Fue una experiencia única, por haber estado en una final de una Copa Libertadores, que no todos lo pueden conseguir. Para nosotros, era la tercera consecutiva. Es fantástico. Ahora veo las copas y se juegan sin público. El público es fundamental, porque es el que hace la fiesta. A pesar de la derrota, sigue siendo fantástico. Los dos partidos los tengo en la memoria como si hubiesen sido ayer. Acá me hice amigo de Ricardo Dabrowski. También de Jaime Pizarro. Son recuerdos lindos.

Y de ese Colo Colo, ¿qué imagen guarda?

Lo vi un equipo humilde, que corrían todos, que tenían ganas de ganar. Vieron la oportunidad que tuvieron y la aprovecharon. Fueron un muy buen equipo. Por algo salieron campeones, eliminando a tres campeones. Hicieron lo que tenían que hacer, como nosotros en las anteriores. Fueron justos ganadores.