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Con risas, llantos y recuerdos: La historia del Zoom que organizó Miguel Ramírez y que reunió a los campeones de América durante la pandemia

Cuando Miguel Ramírez fue técnico de San Luis de Quillota entre 2015 y 2018, uno de sus sellos fue la planificación de actividades recreativas para unir al grupo de jugadores, como hacerlos partícipes de una clase de Zumba, o bien llevarlos de excursión a algún cerro cercano a la otrora ciudad de las chirimoyas. Y más tarde, al finalizar la pretemporada 2019 con Santiago Wanderers, Cheíto trotó junto a sus jugadores por las calles principales de Valparaíso, y al finalizar todo el grupo terminó conociendo el monumento a los Héroes de Iquique ubicado en la Plaza Sotomayor.

Tales antecedentes quizás guarden relación con otra actividad dinámica que desarrolló Ramírez el año pasado, esta vez con sus compañeros del Colo Colo campeón de América 1991 durante los meses en que comenzó a pandemia en Chile: un Zoom con todo el plantel y cuerpo técnico que le dio a Chile su hasta ahora única Copa Libertadores.

El primer paso fue reunir a los jugadores en un grupo de Whastapp que hasta hoy perdura: 91 Eternos Campeones, se llama, y la foto del avatar es una imagen grupal del momento en que recibieron la Copa.

“Entramos a cuarentena y el hecho de estar encerrado te va dando algo especial en tu organismo, en tu forma de pensar, en las dudas, en las incertidumbres, qué va a venir, qué viene. Y en una de las salidas, que sacaba a pasear a mi perrito, iba pensando qué pasará que se viene el aniversario de Colo Colo con 29 años de la obtención de Copa Libertadores. Qué estará pasando con el Chano (Lizardo Garrido), que había tenido problemas familiares; qué será de Jaime (Pizarro) porque hablábamos pero no nos veíamos. Entonces, me empecé a preocupar cómo estaba Ricardo (Dabrowski), (Daniel) Morón, (Juan Carlos) Peralta… todos. Entonces, llamo a Jaime Pizarro, que seguramente estaba haciendo ejercicio porque le encanta salir a correr, y no me contestó. Llamé al Chano, estuvimos hablando un buen rato y le digo ‘Chano ¿sabís qué? me dieron ganas de ver la posibilidad de que si nos podemos juntar todos ¿Qué te parece si hacemos un grupo de Whastapp y nos conectamos todos?’. ‘Puta, sería extraordinario’, me dijo. Llamé a Rubén Espinoza, lo mismo. Llamé a Ormeño, me dice ‘ah qué bueno’. Y entre todos empezamos a llamarnos a todos. Entonces, me mandaban los números a mí. Y yo formé el grupo de Whatsapp, un 30 de mayo. 91 Eternos Campeones, le puse como título y una foto del grupo cuando nos entregaron la Copa y estaban todos, los dirigentes, los utileros, los jugadores. Bien bonito”, relata Cheíto.

«91 Eternos Campeones, le puse como título y una foto del grupo cuando nos entregaron la Copa y estaban todos, los dirigentes, los utileros, los jugadores. Bien bonito» (Miguel Ramírez).

“Entonces no conectamos (Por Whastapp) y fue una maravilla. Hasta el día de hoy nos saludamos todas las mañanas, buenos días… hoy (al momento de la entrevista, el 21 de abril de 2021) estaba de cumpleaños Eduardo Vilches, lo saludamos todos, también Mirko (Jozic) desde Croacia. Formamos ese grupo, mantuvimos comunicación”, adiciona.

El paso siguiente del plan de Ramírez era que todos se vieran las caras: “Por mi trabajo (era el entrenador de Santiago Wanderers y debía dirigir a distancia los entrenamientos de sus jugadores), yo había contratado Zoom. Lo compré y les propuse a mis compañeros hacer un Zoom. Nos pusimos de acuerdo cuándo podíamos la mayoría, y nos juntamos para el 5 de junio. Y la mayoría que pudo meterse, entró, algunos entraron después porque otros estaban fuera. Pero la mayoría nos juntamos”.

Estuvimos en el Zoom metido cuatro horas. Fue una maravilla tenerlos a todos ahí contando anécdotas, historias que hubo, de camarín, de viajes, de partidos. Fue emotivo, muy emotivo también porque recordamos a personas importantes que ya no están, como el presidente Eduardo Menichetti, Carlitos Velásquez, una persona súper importante para el camarín, y otra persona muy importante, Florencio Ceballos, el que hizo canchas por todo Chile y que tenía el Monumental como mesa de billar”, cuenta Ramírez.

En un acto de creatividad, el exdefensa colocolino encontró la forma de “incorporar” a Menichetti, a Velásquez y a Ceballos en la conversación telemática: “En ese Zoom los pudimos poner con fotitos con distintos computadores que se conectaron para tenerlos presentes. Entonces fue una maravilla tenerlos a todos”.

Un Zoom llorado

“Lo de Miguel que el año pasado se le ocurre esto de formar el grupo y hacer un Zoom, fue maravilloso. Fue maravilloso porque hubo momentos en que nos cagamos de la risa, y hubo momentos muy muy emotivos también. Hoy estamos todos conectados permanentemente”, cuenta Daniel Morón.

Para Eduardo Vilches, “fue realmente emotivo reencontrarnos después de tanto tiempo, saber de tu compañero, de tu amigo, de tu partner de equipo, saber cómo está, cómo se encuentra, dónde se está desarrollando profesionalmente, qué está haciendo… entonces, la verdad es que fue muy emotivo poder juntarnos y poder contarnos algunas aventuras”.

“Cuando nos citó Miguel Ramírez para hacer el Zoom, ese día lloramos todos. Volver a recuperar y estar hablando de las cosas que nos pasaron… el grupo era especial, de ayudarnos, de protegernos, de hacer cosas en conjunto”, relata Raúl Ormeño.

“Y uno se emociona porque es gente que te marca la vida. Este grupo siempre ha sido tan humanitario», acota Juan Carlos Peralta.

«Estuvimos en el Zoom metido cuatro horas. Fue una maravilla tenerlos a todos ahí contando anécdotas, historias que hubo, de camarín, de viajes, de partidos. Fue emotivo, muy emotivo» (Miguel Ramírez).

“Miguel Ramírez un día me llamó y me dijo que estaba con mucha nostalgia, y me dijo que quería hacer un Zoom para ver como estábamos. Y bueno, ahí apareció la grandeza de todos nosotros y nos conectamos. Yo creo que es el Zoom más fuerte, no creo que haya otro que pueda existir. De verdad, fue puro llanto. Hay jugadores que ves que por ningún motivo pueden llorar. Y pasó. Con ese que se veía fuerte… el Kaiser, todos. Y siempre lo ves súper compuesto, que no le pasada nada. Soy muy amigo de Jaime. Y ahí, llorando como loco”, recuerda Lizardo Garrido sobre aquel Zoom. “Yo creo que el 90% se puso a llorar. Fue súper emotivo, fue súper potente, fue súper fuerte”, agrega el Chano.

Garrido describe la unión del grupo que quedó manifiesta en el Zoom: “Todos entregaron un mensaje que apuntaba a una sola cosa: al cariño y a esa cuestión que teníamos nosotros o que tenemos hasta el día de hoy que es querernos mucho, mimarnos mucho, abrazarnos mucho, estar preocupado de qué pasa. Siempre, siempre, siempre pendiente de quien hay que ayudar, dar una mano”.

Para mí, ese Colo Colo de 1991 son hermanos de la vida, por todo lo que significó ese grupo para cada uno de nosotros, por los logros, por lo que nos transmitieron y por lo que nos ayudaron a crecer como jugadores y como personas. Ellos son mis hermanos de la vida”, concluye Miguel Ramírez.