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Vasco da Gama: El dolor antes de gritar campeones

La historia reciente cuenta que fue tras la derrota por penales de la Selección Chilena ante Brasil en el Mundial 2014, que se disputó en ese país, el momento exacto en que los cracks de la Roja se juramentaron ganar la Copa América, que un año más tarde se consiguió tras vencer —también por penales— a Argentina en el Estadio Nacional.

Mucho antes, la situación de Colo Colo 1991 fue análoga pues una dolorosa eliminación por penales —ante Vasco da Gama, en el Estadio Nacional— fue la que se convirtió en el elemento de inflexión para ir por un objetivo importante apenas un año más tarde del llanto y la desazón.

Por lo octavos de final de la Copa Libertadores de 1990, Colo Colo —dirigido en ese entonces por Arturo Salah— había rescatado un valioso 0-0 en la ida ante Vasco da Gama en Brasil, y las perspectivas en la vuelta, disputada el 15 de agosto de 1990, eran las ideales porque los albos se hallaban ganando 2-0 en la vuelta, jugada en Ñuñoa,, con anotaciones de Rubén Espinoza de tiro libre (9’) y Marcelo Barticciotto (44’).

Sin embargo, las cosas se complicaron con el 2-2 parcial, mediante los tantos de Bismarck (46’) y Roberto Dinamita (59’), aunque un penal de Espinoza (60’) puso el 3-2 parcial. Pero el terror estaba guardado para el final, con el 3-3 de William (89’) que obligó a la tanda de penales. La fatídica tanda en la que quien erró fue el menos esperado si se toma en cuenta que en ese mismo partido ya había anotado de tiro libre y desde el punto penal.

“El año 90 hay un momento crítico, difícil emocionalmente, también para el hincha de Colo Colo, que fue la no clasificación contra Vasco da Gama, a estadio lleno, 80 mil personas, con un ambiente positivo. Ganando 2-0 un partido que nos empatan en el último minuto, vamos a definición a penales, y me toca en lo personal definir ese quinto penal que nos permitía empatar la serie y continuar. Entonces ahí viene ver un silencio en el Estadio. Es decir, ahí parte la historia”, expresa Rubén Espinoza, el único que erró su lanzamiento en la definición que dio la clasificación a los brasileños.

«Fue un momento de inflexión. Fue el momento en que, a pesar que fue duro, al año siguiente nos propusimos lograr ese objetivo que había sido negativo el año anterior, poder lograrlo el año 91″, enfatiza.

«Fue un momento de inflexión. Fue el momento en que, a pesar que fue duro, al año siguiente nos propusimos lograr ese objetivo que había sido negativo el año anterior, poder lograrlo el año 91» (Rubén Espinoza)

“Lo que nos pasó el año anterior a la Copa Libertadores siento que fue la inyección que necesitábamos y la bencina que necesitábamos para darnos cuenta de que sí se puede”, aporta Miguel Ramírez.

Raúl Ormeño estuvo en aquel triste partido: “Nosotros teníamos equipo para haber ganado a Vasco da Gama, fácil. Y lo perdimos por cosas increíbles que pasaron. Fue una de las experiencias más fuertes de mi carrera, más negativa, que lo sentí más que nunca”.

“Lo bueno que tuvo ese Colo Colo de esos años es que siempre pensó que ya era tiempo de buscar algo internacional. Y se reforzó pensando en ello. Habíamos vivido una decepción muy grande el año anterior, el 90, al haber quedado eliminado con Vasco da Gama en el Estadio Nacional, con 80 mil personas que no se movieron del estadio durante 10 minutos porque vieron que el equipo futbolísticamente era competitivo… y de repente nos empatan, vamos a penales y quedamos eliminados a penales. Entonces, quedamos con esa espinita clavada y trabajamos siempre pensando en que si bien siempre hay que salir campeón en el torneo nacional… pero queríamos saldar la deuda internacional”, sostiene Rubén Martínez.

“Nosotros pensábamos que el 90 era el año de la Copa Libertadores. Nosotros pensábamos que con el plantel que había, que como se estaba trabajando, porque ya venía consolidado en el tiempo, porque el equipo venía fortalecido como grupo, que era el momento. Nos encontramos con el partido con Vasco da Gama que te dice otra cosa, y que te permite un poco volver a recapitular y volver a poner los pies sobre la tierra y decir ‘¿sabes qué? pasó eso’. Te fortalece, y yo creo que ese fue el momento clave para lo que pasó en 1991”, complementa Rubén Espinoza.

“El momento más triste”

Ahondando en este fatídico recuerdo, Espinoza confiesa que aquel partido ante Vasco da Gama “yo lo he visto varias veces porque creo que ha sido uno de los momentos más tristes de mi vida deportiva… fue el momento más triste”.

Cuenta Espinoza que “perder un penal en una instancia tan importante como esa Copa del 90, para mí fue un golpe muy duro, difícil de levantar, difícil de digerir, sobre todo porque tú veías un país tan compenetrado queriendo que nosotros pasáramos a la próxima fase. Nosotros estábamos con mucha confianza en el plantel, habíamos hecho una muy buena presentación el año 90 en Río de Janeiro jugando de visita, y teníamos la diferencia. Cometimos errores y eso creo, que los errores costaron caro, nos permitieron primero ir a la definición a penales”.

A juicio del también exjugador de Universidad Católica, Colo Colo pudo haber evitado el 3-3 de Vasco da Gama y que se llegara a la definición a penales pues cuando “si en el fútbol no estás jugando bien, hay que tirarla a la mierda. Hubo pelotas que perfectamente pudimos haber tirado a la mierda. Y nosotros, por seguir el concepto de jugar al fútbol, que nos pedía el técnico de jugar al fútbol, de atreverse, no renunciamos a lo que habitualmente hacíamos en los entrenamientos. Y eso nos jugó en contra porque cometimos errores que perjudicaron y permitieron que Vasco da Gama tuviera la opción de los penales”.

“Cuando me toca ejecutar el penal, veo que lo pierdo, porque lo cambio. Había tenido una opción antes, durante el partido, porque me había tocado convertir de tiro libre y un penal, y en la definición lo cambié. Y ese fue mi error. Esa es la enseñanza, porque nunca había practicado lo que traté de hacer en ese partido ante Vasco da Gama en la definición a penales. Yo tendría que haber seguido confiando seguro de lo que yo practicaba permanentemente en los entrenamientos: era haberlo resuelto pegándole fuerte a la derecha del arquero abajo, que es lo que después hice en los siguientes partidos”, evoca.

“Si en el fútbol no estás jugando bien, hay que tirarla a la mierda. Hubo pelotas que perfectamente pudimos haber tirado a la mierda» (Rubén Espinoza).

Me jugué la opción de pegarle hacia arriba y me tocó fallar”, afirma. Sin embargo, “el fútbol da revancha y el círculo lo cerré al año siguiente, el año 91. Pero fue una etapa difícil, compleja, en todo sentido: emocionalmente, familiarmente y por la responsabilidad que conllevaba defender a Colo Colo, ver un estadio repleto”.

Y en el Monumental, Espinoza cerró el círculo

Tras la eliminación ante Vasco da Gama, Arturo Salah dejó el cargo y Colo Colo presentó a Mirko Jozic como su nuevo entrenador. Para 1991, el croata mantuvo a gran parte del plantel e incorporó a Luis Pérez, Gabriel Mendoza, Patricio Yáñez y Sergio Verdirame.

Por otra parte, si bien el Estadio Monumental se inauguró en 1987 con la victoria sobre Peñarol de Montevideo y el aterrizaje de Cecilia Bolocco en helicóptero en el centro de la cancha, recién en 1991 se pudo utilizar para la Copa Libertadores ya que hasta ese momento no contaba con iluminación artificial. Esta última fue inaugurada el 16 de febrero de 1991 con el triunfo 1-0 sobre Racing de Avellaneda.

«Enfrentamos el año 90 toda esta dificultad y esta frustración de no haber pasado a Vasco, y yo creo que desde ahí se genera una plataforma súper importante para lo que venía después. Y creo que si a eso uno le va sumando que había más experiencia, que Colo Colo ya tenía un estadio (El Monumental), que iba a jugar realmente de local, que construía un grupo que se potenciaba porque se agregaron jugadores… eran elementos que nos pillaban con mejores posibilidades”, comenta Jaime Pizarro.

Para Rubén Espinoza, el partido más difícil de la Copa Libertadores 1991 como dueños de casa no fue ni ante Boca Juniors ni contra Olimpia: fue contra Universitario de Lima en el Monumental. Esa noche, los albos no podían encontrar los espacios para atacar a un conjunto peruano que se echó atrás, hasta que un tiro libre del propio Espinoza significó a los 40’ el 1-0 para Colo Colo. A partir de ese momento, se pensaba en una victoria relativamente tranquila para el Cacique, pero los limeños igualaron 1-1 el marcador a los 75, con el gol de Andrés Balán González. “Y ahí aparecieron los fantasmas”, recuerda Espinoza, aludiendo a la similitud de lo acontecido contra Vasco da Gama un año antes: un partido tranquilo, en la vuelta de octavos de final, que comenzaba a complicarse.

Hasta que minutos más tarde, a los 83’, un penal contra Patricio Yáñez puso de nuevo a Rubén Espinoza como protagonista desde el punto penal. Y a diferencia del partido contra los brasileños, esta vez el tomecino no improvisó en la ejecución: “No me dio tiempo para pensar, ni para dudar ni cambiar como sí me dio tiempo contra Vasco da Gama. Coloqué la pelota, caminé hacia atrás, cuatro cinco pasos, decidido al lugar donde había trabajado. Ahí cerré el circulo que había pasado un año antes”.

“Después tuvimos un cabezazo de Balán González, donde Daniel (Morón) en una estirada espectacular en el minuto 90-91, pero creo que fue el partido más difícil”, culmina.

«Coloqué la pelota, caminé hacia atrás, cuatro cinco pasos, decidido al lugar donde había trabajado. Ahí cerré el circulo que había pasado un año antes» (Rubén Espinoza).


La ficha del fatídico partido que marcó el inicio de la gloria

Colo Colo 3 (4) Vasco da Gama 3 (5). Partido de vuelta de los octavos de final Copa Libertadores de 1990. Estadio Nacional. Público: 69.704 espectadores controlados. Árbitro: Francisco Lamolina (Argentina)

-Colo Colo: Daniel Morón; Rubén Espinoza, Eduardo Vilches, Lizardo Garrido, Javier Margas; Raúl Ormeño (Miguel Ramírez), Jaime Pizarro, Sergio Díaz; Marcelo Barticciotto, Ricardo Dabrowski y Rubén Martínez (Julio Pastén). DT: Arturo Salah.

-Vasco da Gama: Acacio; Luiz Carlos Winck (Dede), Celio Silva, Holger Quiñónez, Cassio; Ze do Carmo, Andrade (Anderson), Bismarck, Sorato, Roberto Dinamita y William. DT: Alcir Portela.

Goles: Espinoza (9’ y 60’) y Barticciotto (44’); Bismarck (46’), Roberto Dinamita (57’) y William (89’).

Amarillas: Ormeño en Colo Colo; Celio Silva, Acacio y Quiñónez.

Penales: Díaz, Pizarro, Vilches y Pastén anotaron para Colo Colo (el quinto lo erró Espinoza); Sorato, Bismarck, William, Roberto Dinamita y Celio Silva marcaron para Vasco da Gama.