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“¿Adónde me metí?”: El difícil comienzo de Marcelo Barticciotto en Colo Colo antes de convertirse en ídolo

Marcelo Pablo Barticciotto es uno de los máximos ídolos de Colo Colo, y los argumentos sobran para sostener tal afirmación: Campeón de la Copa Libertadores 1991, de la Recopa, de la Interamericana, de siete campeonatos de primera división y de un título nacional como entrenador de los albos, además del episodio en que no festejó y agachó la cabeza tras anotarle al cuadro de Pedrero cuando jugaba por Universidad Católica. Pero sus comienzos en el Cacique fueron complicados.

“Cuando llegué, Colo Colo estaba jugando octavos de final de la Copa Libertadores 1988 y yo no podía jugar hasta semifinal porque recién me habían inscrito. Contra Oriente Petrolero me llevaron para que estuviera con el grupo. Casi me desmayé en La Paz porque me hizo pésimo la altura. Colo Colo perdió 2-1 allá, con un gol de Raúl Ormeño, y vinimos acá, al Estadio Nacional. Yo de afuera, 70 mil personas, y empatamos 0-0. Estábamos últimos en el campeonato y quedamos afuera en octavos de final con Oriente Petrolero. Nos querían matar a todos. A Arturo Salah no lo dejaban salir del estadio. Fue un tema muy complicado. Yo decía: ‘¿Adónde me metí?”. Me habían dicho que el equipo salía siempre campeón y estábamos últimos y el equipo con la gente no se llevaba muy bien”, rememora Barticciotto, quien hasta antes de arribar a los albos había debutado profesionalmente en Huracán de Buenos Aires.

Tras el empate en Ñuñoa ante los bolivianos, “no pudimos salir del Estadio Nacional hasta las 2 de la mañana porque a Arturo Salah le tiraban piedras al auto. Y yo dije: ‘¿Adónde me metí?’ Bueno, y Arturo quería renunciar. Y nosotros fuimos a su casa a pedirle que no renunciara, que se quedara. Se terminó quedando, el equipo empezó a remontar”.

“Yo en los cinco primeros partidos fui un desastre. Claro, me tenía que adaptar y me vio Arturo, me vio preocupado y me preguntó qué me pasaba. Le dije que no andaba bien, que no había hecho goles. Y él me dijo que no me trajo para que hiciera goles y que para que hagan goles están otros. ‘Usted juegue tranquilo’. Eso me dio mucha confianza”, añade.

«Me habían dicho que el equipo salía siempre campeón y estábamos últimos y el equipo con la gente no se llevaba muy bien» (Marcelo Barticciotto).

Luego de ello, Barticciotto anotó su primer gol en Valdivia ante el elenco local, en un partido que terminó 1-0 a favor de Colo Colo: “Y ahí como que me dio confianza, empecé a andar bien y el equipo empezó a despegar. El 88 terminamos en la liguilla de la Copa Libertadores y le ganamos la final a Iquique. Y bueno, fue ese año que fuimos a la Libertadores que quedamos afuera en la fase de grupos con el arreglo entre Olimpia y Sol de América”.

Como es sabido, en la última fecha del grupo 1 de la Copa Libertadores de 1989, Colo Colo y Cobreloa empataron 2-2 en Calama. A esa misma hora, en Paraguay jugaban Olimpia y Sol de América, pero en Asunción el partido se suspendió por un controvertido corte de luz. Y al día siguiente, se dio el único resultado posible que eliminaba a Colo Colo y que clasificaba a ambos cuadros guaraníes: victoria 5-4 de Sol de América. Tras ello, Barticciotto relata que “me acuerdo que nos juntamos con Daniel (Morón) y con el Flaco Dabrowski, porque vivíamos en el mismo edificio. Nos queríamos morir. Esa fue la primera frustración, pero para mí era la primera Copa Libertadores y fue importante jugarla”.

Los afectos

Los primeros meses de Marcelo Barticciotto en Colo Colo también fueron complicados por los afectos que dejó al otro lado de la cordillera. Por ello, Barti le comunicó a Salah que quería volver a Argentina. Pero el entrenador detuvo la intención por medio de una decisión particular: autorizó que Alejandro Barticciotto acompañase a su hermano en las concentraciones con los albos.

“Un día jugábamos un amistoso contra Ferroviarios, y Arturo Salah lo puso. Mi hermano jugaba bien. Fue uno más del plantel. Fue muy querido. Todavía los muchachos lo quieren mucho, y él vivió una experiencia maravillosa porque yo creo que él hubiese soñado jugar al fútbol más que yo. Era fanático, le encantaba el fútbol, ama el fútbol y no jugó profesionalmente”, remata.

¿Y qué pasó con Alejandro Barticciotto al momento en que asumió Jozic la banca colocolina? “Cuando llegó Mirko, él ya no estaba. Había empezado a trabajar en otra cosa. Igual iba a los entrenamientos, pero ya no entrenaba. Iba a los partidos porque los muchachos lo querían mucho”, cierra Barti.